Cómo elegir guantes de esquí: guía completa para no pasar frío en la nieve
Descubre cómo elegir guantes de esquí paso a paso: tipos, materiales, impermeabilidad, aislamiento, tallas y trucos para mantener tus manos calientes y secas en la nieve.

Elegir bien los guantes de esquí marca la diferencia entre disfrutar un día perfecto en la nieve o terminar con las manos congeladas y empapadas. Aunque parezca un accesorio sencillo, los guantes cumplen una función crucial: proteger tus manos del frío, la humedad, el viento y los golpes, sin perder movilidad ni agarre.
En esta guía aprenderás qué tipos de guantes existen, qué materiales son mejores, qué características debes revisar (impermeabilidad, aislamiento, transpirabilidad, tallas, etc.) y cómo ajustarlos a tu nivel de esquí y al tipo de clima donde esquías. Al final, sabrás exactamente en qué fijarte para elegir los guantes de esquí ideales para ti.
1. Tipos de guantes de esquí: manoplas, guantes y híbridos
Lo primero es decidir qué tipo de guante se adapta mejor a tus necesidades. En esquí alpino se usan principalmente tres formatos: guantes de cinco dedos, manoplas y modelos híbridos (lobster, 3 dedos).
- Guantes de cinco dedos: son los más comunes. Ofrecen buena movilidad y precisión al sujetar los bastones, ajustar las fijaciones o manipular el móvil. Son recomendables para la mayoría de esquiadores, especialmente para quienes priorizan el control y el agarre.
- Manoplas: agrupan los dedos en una sola cámara, lo que ayuda a conservar mejor el calor. Son ideales para personas muy frioleras, para climas extremadamente fríos o para quienes pasan mucho tiempo parados (monitores, padres con niños pequeños, etc.). Pierdes algo de destreza, pero ganas calor.
- Guantes híbridos (tipo lobster o 3 dedos): combinan lo mejor de ambos. Separan el dedo índice y el pulgar, y agrupan el resto. Mejoran el calor respecto a un guante clásico y mantienen más movilidad que una manopla completa.
Si sueles esquiar en estaciones con temperaturas moderadas y te mueves mucho, normalmente un guante de cinco dedos será suficiente. Si esquías en alta montaña, fuera pista o en destinos muy fríos, considera manoplas o modelos híbridos.
2. Impermeabilidad: que no te entre ni gota de agua
En la nieve, mantener las manos secas es tan importante como mantenerlas calientes. Un guante que se empapa pierde enseguida su capacidad de aislar del frío. Por eso, la impermeabilidad es una de las primeras características que debes revisar.
Los guantes de esquí de calidad suelen incorporar una membrana impermeable y transpirable entre el exterior y el aislamiento. Las más conocidas son:
- GORE-TEX: referente en impermeabilidad y transpirabilidad. Mantiene el agua fuera y permite evacuar el sudor. Suele encontrarse en gamas medias y altas.
- Membranas propias de marca: muchas firmas tienen su propia tecnología (Dryride, Omni-Tech, Hipora, etc.). Su rendimiento varía según modelo, pero suelen ofrecer buena relación calidad-precio.
- Revestimientos repelentes al agua (DWR): se aplican en el tejido exterior para que la nieve y el agua resbalen. No sustituyen a la membrana, pero la complementan.
Para esquiar, lo recomendable es optar por guantes con membrana impermeable. Si solo llevas un tejido grueso sin membrana, el agua puede terminar filtrándose tras varias horas de contacto con la nieve.
3. Aislamiento térmico: el equilibrio entre calor y movilidad
El aislamiento térmico determina cuánto abrigan los guantes. Sin embargo, más aislamiento no siempre significa mejor opción. Demasiado relleno puede restar movilidad y hacerte sudar, lo que al final genera humedad y sensación de frío.
Los materiales de aislamiento más frecuentes son:
- Fibra sintética (Primaloft, Thinsulate, etc.): excelente relación calor-peso, mantiene buena parte de su capacidad aislante incluso húmeda, seca relativamente rápido y es la más habitual en guantes de esquí.
- Pluma natural: muy cálida y ligera, perfecta para frío extremo. Sin embargo, cuando se moja pierde gran parte de su poder aislante y tarda más en secar. Es menos común en guantes de esquí que en chaquetas.
- Forros polares o de lana: suelen ir en el interior en contacto con la piel, aportando sensación de confort y un extra de calor.
Para elegir el nivel de aislamiento adecuado, piensa en:
- Clima habitual donde esquías: si sueles esquiar en zonas muy frías (alta montaña, viajes al norte de Europa, Canadá, etc.), convienen guantes con mayor aislamiento o manoplas. En climas más templados, un aislamiento medio será suficiente.
- Tu sensación de frío: si siempre tienes las manos frías, prioriza modelos más abrigados. Si tiendes a sudar, mejor guantes más ligeros con buena transpirabilidad.
- Tu estilo de esquí: esquiadores activos que encadenan bajadas intensas generan más calor y pueden usar guantes menos gruesos; quienes hacen muchas pausas o van con niños apreciarán un extra de aislamiento.
4. Transpirabilidad: manos secas por dentro
No todo es impermeabilizar. Si el sudor no se evacúa, la humedad interior terminará enfriando tus manos. La transpirabilidad es clave para mantener una temperatura confortable a lo largo del día.
Las mejores membranas (como GORE-TEX y otras tecnologías de gama alta) permiten que el vapor del sudor salga al exterior mientras bloquean el agua de la nieve o la lluvia. Además, muchos guantes combinan zonas más transpirables en el dorso con materiales más resistentes en la palma.
Si tiendes a sudar o esquías de forma intensa, prioriza guantes con:
- Membranas transpirables de calidad.
- Forros interiores que evacúen la humedad, como tejidos técnicos en lugar de algodón.
- Posibilidad de ventilación (algunos modelos incluyen pequeños orificios o tejidos más ligeros en áreas concretas).
5. Materiales exteriores: durabilidad y agarre
El tejido exterior influye en la resistencia, la flexibilidad y el agarre de los guantes. Los materiales más habituales son:
- Nailon o poliéster resistentes: ligeros, flexibles y relativamente duraderos. Funcionan bien para la mayoría de esquiadores y permiten integrar membranas con facilidad.
- Cuero natural (piel de cabra, etc.): aporta muy buena resistencia a la abrasión, gran agarre y una sensación de calidad. Necesita algo de mantenimiento (engrasar, proteger) para conservar la impermeabilidad.
- Refuerzos en palma y dedos: mejoran el agarre y aumentan la durabilidad en las zonas de mayor desgaste (bastones, arrastres, apoyos en nieve y hielo).
Si esquías con frecuencia, valora modelos con refuerzos de cuero en la palma. Si estás empezando y usas los guantes pocos días al año, puedes optar por tejidos sintéticos de buena calidad sin aumentar demasiado el presupuesto.
6. Talla y ajuste: la clave del confort
Un guante excelente, pero mal ajustado, no funcionará bien. La talla y el ajuste son tan importantes como el material. Un guante demasiado pequeño comprime los dedos, dificulta la circulación y genera frío; uno demasiado grande deja espacios de aire que tardan en calentarse, reduce el control de los bastones y puede dejar entrar nieve.
Para elegir la talla:
- Mide la mano dominante (circunferencia de la palma sin incluir el pulgar y largo desde la base de la palma hasta la punta del dedo corazón) y compara con la tabla de tallas del fabricante.
- Prueba el guante con la mano ligeramente cerrada, como si sujetaras un bastón. Los dedos deben poder moverse sin dificultad y no chocar con la punta del guante.
- Deja un pequeño espacio de aire en la punta de los dedos, suficiente para moverlos y permitir una capa de aire caliente.
En cuanto al ajuste, fíjate en:
- Muñequera elástica y/o cierre de velcro: ayudan a sellar la entrada de nieve y frío.
- Puños largos o cortos: los puños largos se superponen con la chaqueta, ideales para nieve profunda; los cortos son más ligeros y cómodos para quienes priorizan movilidad.
- Cordones o hebillas de ajuste en el puño: permiten ceñir el guante a tu muñeca para evitar que se salga en una caída.
7. Forro interior y comodidad
El interior del guante está en contacto directo con tu piel, por lo que la comodidad es fundamental. Un buen forro debe ser suave, agradable al tacto y no formar arrugas molestas.
Algunos detalles a considerar:
- Tejidos suaves y térmicos: como microforro polar o materiales técnicos cepillados que aporten calor sin irritar la piel.
- Forros fijos vs. extraíbles: los forros desmontables permiten secar más rápido el guante y adaptar el nivel de abrigo (por ejemplo, usando solo la capa exterior en días suaves), pero pueden deslizarse si la calidad no es buena.
- Costuras interiores: cuanto menos se noten, mejor. Las costuras gruesas o mal situadas pueden causar rozaduras.
8. Características extra que marcan la diferencia
Además de lo básico, muchos guantes de esquí incluyen detalles prácticos que hacen tu día en la nieve mucho más cómodo.
- Compatibilidad con pantallas táctiles: dedos índice o pulgar con tejido especial para usar el móvil sin quitarte los guantes. Ideal para consultar el mapa de pistas o hacer fotos sin pasar frío.
- Correas de seguridad (leashes): cintas que se atan a la muñeca para que el guante no caiga al suelo o al telesilla si te lo quitas.
- Paños limpiagafas o nariz: zonas de tejido más suave en el dorso pensadas para limpiar las gafas o secar la nariz sin irritar.
- Bolsillos con cremallera: algunos modelos incluyen pequeños bolsillos para meter una almohadilla térmica (hand warmer) y aumentar el calor en días de frío extremo.
- Elementos reflectantes: aportan un extra de visibilidad en días de niebla o al anochecer.
9. Cómo elegir según tu nivel y tipo de esquí
No todos los esquiadores tienen las mismas necesidades. El tipo de guante ideal cambia según tu nivel, frecuencia de uso y estilo de esquí.
Algunas recomendaciones generales:
- Principiantes: prioriza comodidad, abrigo y buena impermeabilidad. Sueles pasar más tiempo parado (clases, remontes) y puedes caer más a menudo, así que necesitas guantes resistentes al agua y al roce, pero no hace falta el modelo más técnico.
- Esquiadores intermedios: busca equilibrio entre calor, movilidad y transpirabilidad. Es probable que esquíes varias veces al año, por lo que vale la pena invertir en un guante de gama media con buena membrana y materiales duraderos.
- Esquiadores avanzados o freeride: necesitarás guantes robustos, muy impermeables, con grandes refuerzos y buena sensibilidad en palma y dedos. Si haces fuera pista o esquí de montaña, la transpirabilidad y el agarre son fundamentales.
- Niños: es clave que los guantes sean fáciles de poner y quitar, muy cálidos y bien ajustados para evitar que entre nieve. Las manoplas son una gran opción para los más pequeños.
10. Clima y destino: adapta el guante a la nieve
El lugar donde esquías influye directamente en el tipo de guante que te conviene. No es lo mismo esquiar en una estación de la península con temperaturas suaves que en un viaje a los Alpes o a países nórdicos.
- Zonas de clima templado: guantes con aislamiento medio, buena impermeabilidad y transpirabilidad suelen ser suficientes. Si eres friolero, añade una fina primera capa (liners) debajo.
- Alta montaña y frío intenso: guantes con mayor aislamiento o manoplas, membranas de alta gama, puños largos y posibilidad de usar calentadores de manos.
- Esquí de primavera: temperaturas más altas y nieve húmeda. Convienen guantes más ligeros, muy transpirables, con buena resistencia al agua para soportar la nieve pesada y los charcos.
11. Presupuesto: cuánto invertir en tus guantes de esquí
El rango de precios de los guantes de esquí es muy amplio. Encontrarás modelos básicos económicos hasta opciones de gama alta con tecnología avanzada. La clave es buscar la mejor relación calidad-precio según tu uso.
Como orientación general:
- Gama básica: apta para quienes esquían pocos días al año, en condiciones suaves y sin grandes exigencias. Ofrecen cierto nivel de impermeabilidad y abrigo, pero su durabilidad y transpirabilidad son limitadas.
- Gama media: suelen incorporar mejores membranas, aislamiento de calidad y materiales más resistentes. Son la opción recomendada para la mayoría de esquiadores habituales.
- Gama alta: pensada para uso intensivo, condiciones extremas o esquiadores muy exigentes. Incluyen membranas de primer nivel, refuerzos de cuero, gran durabilidad y detalles técnicos avanzados.
Recuerda que los guantes son una pieza clave de tu equipo. Invertir un poco más en un buen par puede evitarte muchas molestias, manos congeladas y tener que reemplazarlos al poco tiempo.
12. Cuidado y mantenimiento de los guantes de esquí
Un buen mantenimiento alarga la vida de tus guantes y mantiene su rendimiento. No sirve de mucho elegir el modelo perfecto si luego lo maltratas o lo guardas húmedo en el fondo de una mochila.
Consejos básicos de cuidado:
- Sécalos siempre al aire después de esquiar, evitando fuentes de calor directo como radiadores o estufas que pueden dañar las membranas y el cuero.
- No los laves en lavadora, salvo que el fabricante lo indique explícitamente. Generalmente es mejor limpiarlos con un paño húmedo en el exterior.
- Renueva el tratamiento repelente al agua (DWR) si notas que el agua ya no resbala sino que empapa el tejido exterior.
- Si son de cuero, aplica productos específicos para nutrir y proteger la piel, manteniendo su flexibilidad e impermeabilidad.
- Guárdalos completamente secos en un lugar ventilado, sin aplastarlos, para que mantengan su forma.
13. Resumen: en qué fijarte al elegir guantes de esquí
Para terminar, repasemos los puntos clave que debes tener en cuenta antes de comprar tus guantes de esquí:
- Tipo de guante: cinco dedos para versatilidad, manoplas para máximo calor, híbridos para un equilibrio entre ambos.
- Impermeabilidad y transpirabilidad: busca membranas fiables y tejidos que mantengan tus manos secas por dentro y por fuera.
- Aislamiento térmico: ajusta el nivel de abrigo al clima, tu sensación de frío y tu estilo de esquí.
- Materiales exteriores: valora refuerzos en palma y dedos, y cuero si quieres máxima durabilidad y agarre.
- Talla y ajuste: asegúrate de que el guante no aprieta ni baila, y que permite buena movilidad de los dedos.
- Detalles extra: compatibilidad táctil, correas de seguridad, bolsillos para calentadores y elementos reflectantes pueden marcar la diferencia en la práctica.
- Presupuesto y uso real: invierte en función de la frecuencia con la que esquías y las condiciones a las que te enfrentas.
Con estas claves claras, elegir guantes de esquí dejará de ser una duda y se convertirá en una decisión informada. Así podrás centrarte en lo importante: disfrutar de la nieve con las manos calientes, secas y protegidas durante toda la jornada.


