Guía completa para entender las corrientes y mareas del mar
Descubre cómo entender las corrientes y mareas del mar, por qué se producen y cómo influyen en la seguridad, la navegación y las actividades en la costa.

Entender cómo funcionan las corrientes y las mareas del mar es esencial para cualquiera que ame el océano: navegantes, surfistas, buceadores, pescadores o simplemente personas curiosas por la naturaleza. Lejos de ser fenómenos caóticos, responden a leyes físicas muy claras que, una vez comprendidas, permiten prever sus cambios, reducir riesgos y aprovechar sus beneficios.
En este artículo se explican de forma clara y práctica qué son las mareas, qué son las corrientes marinas, cómo se relacionan entre sí, por qué varían según la zona y la época del año, y qué implicaciones tienen para la seguridad y las actividades en el mar.
¿Qué son las mareas y por qué se producen?
Las mareas son variaciones periódicas del nivel del mar, que sube (marea alta o pleamar) y baja (marea baja o bajamar) a lo largo del día. Estas variaciones están provocadas principalmente por la atracción gravitatoria de la Luna y, en menor medida, del Sol sobre los océanos de la Tierra.
La superficie del océano se deforma ligeramente debido a esa atracción. A medida que la Tierra rota, las distintas zonas pasan por las áreas de mayor y menor elevación de agua, lo que se traduce en ciclos regulares de subida y bajada del nivel del mar. En la mayoría de las costas del mundo se observan dos pleamares y dos bajamares aproximadamente cada 24 horas.
Tipos de mareas: vivas y muertas
Aunque las mareas se repiten de forma cíclica, su intensidad no es siempre la misma. Depende de la posición relativa del Sol, la Luna y la Tierra.
- Mareas vivas: se producen en luna nueva y luna llena, cuando el Sol, la Luna y la Tierra están aproximadamente alineados. La atracción combinada del Sol y la Luna genera un mayor rango de marea: las pleamares son más altas y las bajamares más bajas. Las corrientes de marea suelen ser más fuertes.
- Mareas muertas: aparecen en los cuartos creciente y menguante, cuando el Sol y la Luna forman un ángulo cercano a 90° respecto a la Tierra. En este caso, sus fuerzas se parcialmente se contrarrestan y el rango de marea disminuye. Las diferencias entre marea alta y baja son menores, y las corrientes de marea suelen ser más débiles.
En muchas tablas de mareas se indica si el periodo corresponde a mareas vivas o muertas. Tener en cuenta este detalle es clave para planificar travesías, inmersiones y salidas de pesca.
Ciclo diario de las mareas
El ciclo completo de marea (de pleamar a pleamar) dura aproximadamente 24 horas y 50 minutos, no exactamente 24 horas. Esto se debe a que la Luna también se mueve en su órbita alrededor de la Tierra, por lo que el planeta debe girar un poco más para alinearse de nuevo con ella.
En términos prácticos, esto significa que cada día la marea alta y la marea baja se retrasan alrededor de 50 minutos respecto al día anterior. Esta variación es importante para cualquier persona que deba entrar o salir de un puerto, cruzar una barra o acceder a una playa con zona intermareal amplia.
¿Qué son las corrientes marinas?
Las corrientes marinas son movimientos de masas de agua dentro del océano. Pueden ser superficiales o profundas, cálidas o frías, permanentes o temporales. A diferencia de las mareas, que son movimientos verticales (subida y bajada del nivel del mar), las corrientes describen un movimiento principalmente horizontal del agua.
Las corrientes se forman por la acción combinada del viento, las diferencias de temperatura y salinidad, la rotación de la Tierra (efecto Coriolis) y la configuración de las costas y fondos marinos. Algunas corrientes son enormes y recorren miles de kilómetros, mientras que otras son locales y cambian con las mareas o el estado del tiempo.
Principales tipos de corrientes marinas
En el mar actúan varios tipos de corrientes al mismo tiempo. Reconocerlas ayuda a anticipar el comportamiento del agua en una zona determinada.
- Corrientes oceánicas principales: son grandes ríos de agua dentro de los océanos, como la Corriente del Golfo en el Atlántico o la Corriente de Humboldt en el Pacífico. Transportan enormes cantidades de calor y nutrientes, influyendo en el clima global y en los ecosistemas marinos.
- Corrientes de marea: son movimientos de agua generados por el flujo (subida) y reflujo (bajada) de la marea. En estrechos, desembocaduras y canales pueden alcanzar gran velocidad, creando remolinos, turbulencias y cambios bruscos de nivel.
- Corrientes costeras: se originan por el oleaje y los vientos paralelos a la línea de costa. Suelen desplazarse a lo largo de la playa y transportar arena, sedimentos y plancton. Para bañistas y surfistas, estas corrientes pueden resultar determinantes.
- Corrientes de retorno o de resaca: son corrientes estrechas y rápidas que se alejan de la costa, formadas cuando el agua acumulada por las olas necesita regresar al mar. Son una de las principales causas de rescates y accidentes en playas.
Relación entre mareas y corrientes
Las mareas y las corrientes están estrechamente relacionadas, aunque no son lo mismo. Cuando la marea sube, el agua debe desplazarse hacia el interior de bahías, ensenadas y estuarios. Ese movimiento genera corrientes de flujo (entrantes). Cuando la marea baja, el agua sale de esas zonas y aparecen corrientes de reflujo (salientes).
La intensidad de estas corrientes de marea depende del rango de mareas (la diferencia entre pleamar y bajamar) y de la geometría de la costa. En estrechos, bocanas de puertos o desembocaduras de ríos, pueden alcanzar varios nudos de velocidad, lo que afecta de forma directa a la navegación y a cualquier actividad en superficie o bajo el agua.
Factores que influyen en corrientes y mareas
No todas las zonas del mundo tienen el mismo régimen de mareas ni las mismas corrientes. Varios factores combinados explican estas diferencias:
- Geografía costera: bahías cerradas, fiordos, estuarios y plataformas continentales modifican y amplifican el efecto de las mareas, así como la dirección y velocidad de las corrientes.
- Profundidad y relieve del fondo: los bajos, cañones submarinos y canales naturales canalizan las masas de agua, reforzando o desviando las corrientes.
- Viento: vientos constantes en una dirección pueden reforzar corrientes superficiales o generar acumulaciones de agua que alteran localmente el nivel del mar.
- Temperatura y salinidad: el agua más fría y salada es más densa y tiende a hundirse, mientras que la más cálida y menos salada asciende. Esto crea circulación vertical y horizontal que suma su efecto al de las corrientes superficiales.
- Rotación de la Tierra: el efecto Coriolis desvía los movimientos de las masas de agua, curvando las grandes corrientes y determinando giros distintos en cada hemisferio.
Cómo interpretar tablas de mareas
Las tablas de mareas son herramientas básicas para cualquier actividad en el mar. En ellas se indica, para un puerto o punto concreto, la hora y altura previstas de la marea alta y la marea baja durante varios días o semanas.
Al consultar una tabla de mareas, conviene fijarse en algunos aspectos clave:
- Hora de pleamar y bajamar: permite saber en qué momento el nivel del mar será máximo o mínimo. Es esencial para entrar a puertos con calados limitados o cruzar barras de arena.
- Altura de la marea: se expresa en metros respecto a un nivel de referencia. La diferencia entre pleamar y bajamar indica el rango de marea y da una idea de la fuerza esperable de las corrientes de marea.
- Coeficiente de marea (si se indica): en algunos países se utiliza un número que resume la amplitud de la marea prevista. Coeficientes altos se asocian a mareas vivas, con grandes variaciones de nivel y corrientes más fuertes.
- Periodo del ciclo lunar: identificar si la marea se encuentra en fase de vivas o muertas ayuda a anticipar cambios en los días siguientes.
Las aplicaciones móviles y páginas web dedicadas al pronóstico marino suelen integrar tablas de mareas con previsiones de oleaje y viento, ofreciendo una visión más completa de las condiciones esperadas.
Reconocer las corrientes en el mar
Además de la información teórica, resulta fundamental aprender a leer el mar a simple vista. Observar detenidamente la superficie permite detectar la presencia de corrientes significativas.
- Diferencias en la textura del agua: bandas más lisas o más rizadas que el entorno pueden delatar una corriente que se mueve en sentido distinto al oleaje principal.
- Espumas y restos flotantes: líneas de espuma, algas o basura suelen marcar los límites entre masas de agua que se mueven a distintas velocidades o direcciones.
- Remolinos y turbulencias: en bocanas, puentes o zonas rocosas, los cambios bruscos de velocidad y dirección del agua crean remolinos que indican corrientes intensas.
- Canales más oscuros cerca de la orilla: en el caso de corrientes de resaca, puede verse un canal de agua aparentemente más tranquila y oscura que se dirige mar adentro, interrumpiendo la línea regular de rompientes.
Desarrollar esta capacidad de observación es tan importante como consultar predicciones. Quien conoce bien una zona aprende a identificar patrones habituales y a detectar rápidamente situaciones inusuales.
Seguridad en playas: corrientes de resaca
Las corrientes de resaca son uno de los fenómenos costeros más peligrosos para los bañistas. Se originan cuando las olas empujan gran cantidad de agua hacia la orilla y esta se ve obligada a regresar al mar por canales estrechos, creando una corriente rápida que se dirige mar adentro.
Algunas claves para identificarlas y actuar de forma segura son:
- Signos visuales: un tramo de la playa donde las olas rompen menos, el agua parece más oscura y se observan franjas de espuma que avanzan hacia afuera puede indicar la presencia de una corriente de resaca.
- No luchar contra la corriente: si una persona es atrapada, intentar nadar directamente hacia la orilla suele resultar inútil y agotador. Es más seguro dejar que la corriente la lleve mar adentro unos metros hasta que pierda intensidad.
- Nadar paralelo a la costa: una vez fuera del núcleo de la corriente, se recomienda nadar paralelo a la playa hasta salir del canal y luego dirigirse de vuelta a la orilla con la ayuda del oleaje.
- Pedir ayuda: levantar un brazo y pedir auxilio aumenta las probabilidades de ser visto por los socorristas o por otras personas en la costa.
Conocer este protocolo sencillo puede marcar una gran diferencia en situaciones de riesgo y debe formar parte de la educación básica de cualquier persona que frecuente el mar.
Impacto de corrientes y mareas en la navegación
Para la navegación deportiva y profesional, las corrientes y las mareas son tanto un desafío como una oportunidad. Una corriente favorable puede acortar tiempos de travesía y ahorrar combustible, mientras que una corriente contraria puede hacer más lenta y exigente la navegación.
Al planificar una ruta, conviene tener en cuenta:
- Dirección y velocidad de la corriente: incluso 1 o 2 nudos de corriente pueden alterar de forma notable el rumbo efectivo de una embarcación lenta.
- Horario de mareas en canales y estrechos: pasar en el momento apropiado reduce el riesgo de enfrentarse a olas cortas, remolinos o corrientes demasiado fuertes para la potencia del barco.
- Calado disponible: en puertos de poco fondo o barras de arena, la marea alta puede ofrecer una ventana segura para entrar o salir, mientras que en bajamar el paso podría resultar peligroso o imposible.
Los navegantes experimentados combinan la observación directa con el uso de cartas náuticas, tablas de mareas y cartas de corrientes para tomar decisiones informadas y navegar de forma eficiente.
Beneficios ecológicos y económicos
Las corrientes y mareas no solo afectan a la seguridad y a la navegación; también desempeñan un papel clave en los ecosistemas marinos y en diversas actividades económicas humanas.
- Distribución de nutrientes: las corrientes transportan nutrientes desde las profundidades hacia la superficie y a lo largo de las costas, favoreciendo la productividad biológica y la abundancia de peces.
- Pesca y acuicultura: muchas zonas de pesca abundante coinciden con áreas de confluencia de corrientes, surgencias o fuertes rangos de marea que enriquecen las aguas.
- Energía mareomotriz y undimotriz: en algunas regiones se aprovecha la fuerza de las mareas y de las corrientes para generar electricidad mediante infraestructuras especializadas.
- Transporte marítimo: las grandes rutas comerciales suelen buscar aprovechar corrientes favorables para reducir tiempos y consumo de combustible.
Comprender estos procesos permite gestionar mejor los recursos marinos y planificar actividades económicas respetando al mismo tiempo los equilibrios ecológicos del océano.
Consejos prácticos para usuarios del mar
Quien se adentra en el mar, ya sea por ocio o por trabajo, debería incorporar algunos hábitos básicos relacionados con las mareas y las corrientes.
- Consultar siempre previsiones de mareas, viento y oleaje antes de planificar una salida.
- Conocer el régimen de mareas específico de la zona y los puntos críticos: barras, canales, roquedos y desembocaduras.
- Observar el mar desde la costa durante unos minutos antes de entrar: dirección de las olas, zonas de rompiente, líneas de espuma y bandas de agua diferente.
- Respetar la señalización y las indicaciones de socorristas y autoridades marítimas.
- Formarse de manera continua: cursos de navegación, salvamento, buceo o surf suelen incluir módulos sobre lectura de mareas y corrientes.
El conocimiento del medio marino no solo aumenta la seguridad, sino que también permite disfrutar más de cada experiencia en el agua, apreciando la complejidad y belleza de los procesos que tienen lugar bajo la superficie.
Conclusión: del respeto al aprovechamiento responsable
Las corrientes y las mareas son dos caras de una misma realidad dinámica que define el comportamiento del océano. Lejos de ser fenómenos impredecibles, responden a patrones bien estudiados que pueden entenderse y anticiparse con relativa facilidad.
Adquirir una base sólida sobre cómo y por qué cambian el nivel del mar y el movimiento de las masas de agua permite tomar mejores decisiones, minimizar riesgos y aprovechar de forma responsable los recursos que ofrece el mar. Con respeto, observación y aprendizaje continuo, las mareas y corrientes dejan de ser una amenaza desconocida para convertirse en aliadas en cualquier actividad relacionada con el océano.


