Rutinas de estiramientos para voleibolistas: guía completa antes y después del juego
Descubre una rutina completa de estiramientos para voleibolistas: ejercicios dinámicos antes de jugar y estiramientos estáticos después, para mejorar el rendimiento y prevenir lesiones.

El voleibol es un deporte explosivo que combina saltos, cambios de dirección, golpes potentes por encima de la cabeza y acciones rápidas a ras de suelo. Esta combinación hace que las articulaciones y la musculatura trabajen al límite, especialmente en hombros, rodillas, tobillos y zona lumbar. Por eso, contar con una buena rutina de estiramientos para voleibolistas no es solo recomendable, es fundamental para rendir más y reducir el riesgo de lesiones.
En este artículo encontrarás una guía completa y práctica de estiramientos diseñados específicamente para jugadores y jugadoras de voleibol, tanto para realizar antes de entrenar o competir (fase dinámica) como después (fase estática). Además, verás cómo integrarlos de forma inteligente en tu calentamiento y vuelta a la calma, y qué errores deberías evitar.
¿Por qué los voleibolistas deben estirar de forma específica?
No todos los deportes exigen lo mismo a tu cuerpo. En el voleibol se repiten gestos muy concretos que sobrecargan ciertas zonas:
- Hombros y manguito rotador: remates, saques y bloqueos implican movimientos repetitivos por encima de la cabeza.
- Rodillas: los constantes saltos y aterrizajes someten al tendón rotuliano y a la articulación a elevados impactos.
- Tobillos: desplazamientos laterales, cambios de dirección y caídas tras el salto aumentan el riesgo de esguinces.
- Zona lumbar y cadera: extensiones de espalda, rotaciones del tronco y flexiones rápidas durante la defensa.
Un buen programa de estiramientos para voleibolistas debe tener en cuenta estos segmentos corporales. No se trata de estirar "un poco de todo", sino de preparar las estructuras que realmente utilizas y de liberar las que más sufren al finalizar.
Estiramientos dinámicos para antes de jugar
Antes de un entrenamiento o partido, los estiramientos deben ser mayoritariamente dinámicos. Es decir, en movimiento, sin mantener una posición durante demasiado tiempo. Esto ayuda a elevar la temperatura muscular, mejorar el rango de movimiento y activar el sistema nervioso sin restar potencia.
Una buena rutina de estiramientos dinámicos para voleibolistas puede durar entre 8 y 12 minutos, tras un breve trote suave o ejercicios de movilidad general. A continuación se presenta una propuesta estructurada por zonas.
Calentamiento dinámico general (3–4 minutos)
- Trote suave y desplazamientos laterales: 1–2 minutos combinando carrera suave hacia delante, hacia atrás y pasos laterales manteniendo una postura estable.
- Skipping y talones al glúteo: 30 segundos de rodillas altas y 30 segundos de talones al glúteo para activar la musculatura de cadera y muslos.
- Círculos amplios de brazos: 10–15 repeticiones hacia delante y 10–15 hacia atrás, alternando brazos y con aumento progresivo de la amplitud.
Estiramientos dinámicos para tren inferior
El tren inferior es clave en el salto, la recepción y los desplazamientos rápidos. Estos ejercicios preparan caderas, cuádriceps, isquiosurales y tobillos.
- Balanceos de pierna adelante y atrás: Apoya una mano en la pared o en un compañero para mantener el equilibrio. Balancea una pierna hacia delante y hacia atrás de forma controlada, aumentando la amplitud progresivamente. Realiza 10–12 balanceos por pierna.
- Balanceos laterales de pierna: Desde la misma posición, mueve una pierna de lado a lado cruzándola ligeramente por delante del cuerpo y luego abriéndola hacia fuera. Haz 10–12 repeticiones por pierna.
- Sentadillas dinámicas: Realiza sentadillas profundas pero fluidas, sin llegar a mantener la posición. Haz 2 series de 10–12 repeticiones, concentrándote en una buena técnica y en activar glúteos y cuádriceps.
- Desplantes (zancadas) caminando: Da pasos largos hacia delante llevando la rodilla trasera casi al suelo. Mantén el tronco erguido y alterna piernas. Completa 10–12 zancadas en total.
- Movilidad de tobillos: De pie, lleva el peso hacia la punta del pie y luego hacia el talón, repitiendo 10–15 veces. Después, realiza círculos de tobillo en el aire, 8–10 por cada dirección y pie.
Estiramientos dinámicos para tren superior
Los hombros, la cintura escapular y los brazos sufren una alta demanda en remates y saques. La preparación debe activar la musculatura sin fatigarla.
- Cruces de brazos al pecho: De pie, abre los brazos en cruz y crúzalos por delante del pecho alternando cuál queda por encima. Realiza 15–20 repeticiones a ritmo moderado.
- Rotaciones de brazos tipo "molino": Brazo extendido, realiza círculos grandes hacia delante durante 10–12 repeticiones y luego hacia atrás. Cambia de brazo y repite.
- Rotaciones de hombro con codo flexionado: Con el codo en 90 grados pegado al cuerpo, rota el antebrazo hacia fuera y hacia dentro de forma rápida pero controlada. Haz 12–15 repeticiones por brazo.
- Movilidad de muñecas: Une las palmas y realiza rotaciones de muñecas 10–15 veces en cada dirección. Después, sacude suavemente las manos para liberar tensión.
Activación dinámica del core y la espalda
Un core estable protege la columna y mejora la transmisión de fuerza en saltos y golpes. Antes de jugar, conviene integrar una breve activación con movilidad.
- Rotaciones de tronco: De pie, con los pies a la anchura de los hombros, gira el tronco de derecha a izquierda manteniendo la cadera estable. Realiza 15–20 rotaciones suaves.
- Inclinaciones laterales: Con las manos en la cintura, inclina el tronco a un lado y al otro, sintiendo el estiramiento en los oblicuos. Haz 10–12 repeticiones por lado.
- "Walkouts" desde plancha: Desde posición de pie, flexiona el tronco hacia el suelo, camina con las manos hacia delante hasta llegar a una plancha, mantén 1–2 segundos y vuelve caminando con las manos hacia los pies. Repite 5–6 veces.
Estiramientos estáticos para después de entrenar o competir
Tras la sesión es el momento de los estiramientos estáticos, es decir, mantener posiciones durante 20–30 segundos. Esta fase ayuda a reducir la tensión muscular, favorecer la recuperación y mantener (o mejorar) la flexibilidad a medio plazo.
Lo ideal es dedicar entre 10 y 15 minutos a esta parte de la rutina de estiramientos para voleibolistas, prestando especial atención a las zonas más cargadas.
Estiramientos estáticos para tren inferior
- Estiramiento de cuádriceps de pie: De pie, sujeta el empeine de una pierna y llévalo hacia el glúteo, manteniendo las rodillas juntas y la cadera alineada. Mantén 20–30 segundos por pierna sin arquear la zona lumbar.
- Estiramiento de isquiosurales sentado: Siéntate con una pierna extendida y la otra flexionada. Inclina el tronco hacia la pierna extendida llevando las manos hacia el pie sin rebotes. Mantén 20–30 segundos y cambia de pierna.
- Estiramiento de gemelos en pared: Apoya las manos en la pared, adelanta una pierna y deja la otra atrás con el talón en el suelo. Empuja la cadera hacia delante hasta notar la tensión en el gemelo de la pierna atrasada. Mantén 20–30 segundos por lado.
- Estiramiento de aductores: Sentado en el suelo con las plantas de los pies juntas, sujeta los tobillos y deja caer las rodillas hacia los lados. Lleva suavemente el tronco hacia delante para aumentar el estiramiento. Mantén 20–30 segundos.
Estiramientos estáticos para hombros y brazos
La prevención de molestias en el hombro es clave para la longevidad deportiva de cualquier voleibolista. Estos estiramientos están orientados a la musculatura implicada en remate y saque.
- Estiramiento de hombro cruzado al pecho: Lleva un brazo extendido por delante del pecho y, con la otra mano, tira suavemente del codo hacia el cuerpo. Mantén 20–30 segundos y cambia de brazo.
- Estiramiento de tríceps por encima de la cabeza: Eleva un brazo, flexiona el codo y lleva la mano hacia la parte alta de la espalda. Con la otra mano empuja suavemente el codo hacia atrás. Mantén 20–30 segundos por lado.
- Estiramiento de pectoral en pared: Coloca el antebrazo apoyado en una pared o poste, con el codo a la altura del hombro, y rota el tronco en dirección contraria hasta notar el estiramiento en el pecho. Mantén 20–30 segundos por lado.
Estiramientos estáticos para espalda y core
Después de numerosos saltos, giros y flexiones, la columna y la musculatura del core necesitan una liberación progresiva. Estos estiramientos son suaves y relajantes.
- Estiramiento de espalda tipo "niño": De rodillas en el suelo, siéntate sobre los talones y extiende los brazos hacia delante apoyando las manos. Deja que el pecho se acerque al suelo y mantén 30 segundos mientras respiras profundo.
- Rotaciones lumbares tumbado: Tumbado boca arriba, flexiona las rodillas y deja caer ambas piernas hacia un lado mientras giras la cabeza hacia el lado contrario. Mantén 20–30 segundos y repite hacia el otro lado.
- Estiramiento de flexores de cadera: En posición de zancada, apoya la rodilla trasera en el suelo y lleva la cadera hacia delante, manteniendo el tronco erguido. Debes notar el estiramiento en la parte anterior de la cadera de la pierna atrasada. Mantén 20–30 segundos por lado.
Cómo integrar estas rutinas en tu semana
Para que los estiramientos realmente marquen la diferencia, deben formar parte de tu planificación semanal, no ser algo que haces de manera esporádica. A modo de guía general:
- Antes de cada entrenamiento o partido: 8–12 minutos de calentamiento general + estiramientos dinámicos específicos (tren inferior, superior y core).
- Después de cada sesión: 10–15 minutos de estiramientos estáticos priorizando las zonas que notes más cargadas.
- Días de menor carga: Puedes añadir una sesión corta de movilidad y estiramientos suaves para mantener el rango de movimiento y favorecer la recuperación.
Si compites a un nivel alto, es recomendable coordinar estas rutinas con el preparador físico o fisioterapeuta del equipo para adaptarlas a tu historial de lesiones y a tu posición en la cancha (rematador, colocador, líbero, central, etc.).
Errores frecuentes en los estiramientos de voleibol
Incluso con buena intención, muchos jugadores cometen errores que restan eficacia a la rutina o, en el peor de los casos, aumentan el riesgo de lesión. Estos son algunos de los más habituales:
- Estirar en frío: Realizar estiramientos intensos estáticos al inicio, sin haber elevado antes la temperatura corporal, puede ser contraproducente.
- Rebotar en los estiramientos: Los rebotes aumentan la tensión brusca sobre músculos y tendones, favoreciendo pequeñas lesiones.
- Olvidar zonas clave: Centrarse solo en las piernas y descuidar hombros, pectorales y espalda, cuando en voleibol son esenciales.
- No respetar el tiempo: Mantener los estiramientos estáticos menos de 15–20 segundos suele ser insuficiente para lograr beneficios reales.
- Forzar hasta el dolor: El estiramiento debe generar tensión moderada, nunca dolor agudo. Forzar de más puede ocasionar microrroturas.
Beneficios de una buena rutina de estiramientos para voleibolistas
Cuando integras de forma constante rutinas de estiramientos bien diseñadas, los beneficios se notan tanto en el rendimiento como en la salud articular y muscular.
- Mayor rango de movimiento en hombros, caderas y tobillos, lo que facilita remates más altos y eficientes.
- Mejor control postural durante bloqueos, recepciones y desplazamientos defensivos.
- Reducción del riesgo de lesiones musculares y tendinosas, especialmente en hombro, rodilla y tobillo.
- Recuperación más rápida entre sesiones, disminuyendo la sensación de rigidez y pesadez muscular.
- Mayor longevidad deportiva, permitiendo entrenar y competir con calidad durante más años.
Consejos finales para sacar el máximo partido
Para que tu rutina de estiramientos para voleibolistas sea realmente efectiva, combina la técnica correcta con buenos hábitos de entrenamiento.
- Escucha a tu cuerpo: adapta la intensidad y la duración de los estiramientos según tu fatiga, molestias o fase de la temporada.
- Respira de forma controlada: en los estiramientos estáticos, inspira por la nariz y exhala lentamente por la boca para ayudar a la musculatura a relajarse.
- Constancia antes que perfección: es mejor una rutina razonable que puedas mantener a largo plazo que una sesión ideal que solo realices de vez en cuando.
- Combina con fortalecimiento: los estiramientos no sustituyen al trabajo de fuerza. Una musculatura fuerte y flexible es la mejor protección frente a lesiones.
Integrar estas rutinas en tu día a día como voleibolista no requiere grandes sacrificios de tiempo, pero sí disciplina. En pocas semanas notarás mejoras en tu movilidad, sensaciones musculares y capacidad para ejecutar los gestos técnicos con mayor comodidad y seguridad. A largo plazo, tu cuerpo y tu rendimiento en la cancha te lo agradecerán.


