Té de anís en lactantes: usos, riesgos y alternativas seguras
¿Es seguro el té de anís en lactantes? Descubre sus usos tradicionales, riesgos y efectos secundarios, qué dice la pediatría actual y qué alternativas seguras existen para aliviar cólicos y gases en bebés.

El té de anís se ha utilizado durante generaciones en muchos países como remedio casero para aliviar cólicos, gases y molestias digestivas en los bebés. Sin embargo, que sea una práctica tradicional no significa automáticamente que sea segura. En los últimos años, las recomendaciones científicas sobre el uso de infusiones en lactantes han cambiado de forma importante.
En este artículo analizamos en detalle los usos más habituales del té de anís en lactantes, qué dice la evidencia científica, cuáles son los riesgos potenciales y qué alternativas seguras existen para aliviar las molestias digestivas del bebé. El objetivo es que puedas tomar decisiones informadas y seguras para la salud de tu hijo.
¿Qué es el té de anís y qué tipos existen?
Bajo el nombre de “anís” se agrupan varias plantas diferentes, que no siempre tienen los mismos efectos ni el mismo perfil de seguridad. Es importante diferenciarlas, porque no todos los tipos de anís se consideran igual de seguros, especialmente en bebés.
- Anís verde (Pimpinella anisum): también llamado anís común o anís dulce. Sus semillas se usan para preparar infusiones con sabor dulce y aroma característico. Es el más utilizado en remedios caseros para cólicos.
- Anís estrellado (Illicium verum): originario de Asia, con forma de estrella. Aunque también se usa en infusiones y en cocina, existe el riesgo de confusión con especies tóxicas de anís estrellado no comestible, responsables de intoxicaciones neurológicas en lactantes.
- Otros preparados “para cólicos”: en algunas regiones se comercializan mezclas de plantas (hinojo, manzanilla, anís, comino, etc.) destinadas a los gases del bebé. Aunque parezcan suaves y naturales, no están exentas de riesgos en menores de 6 meses.
Cuando se habla de té de anís para bebés, normalmente se hace referencia al anís verde. Sin embargo, los riesgos de contaminación cruzada, errores en el tipo de planta o en la dosis siguen siendo una preocupación importante en lactantes.
Usos tradicionales del té de anís en lactantes
El uso del té de anís en bebés responde, sobre todo, a la búsqueda de alivio frente a molestias habituales durante los primeros meses de vida. Entre los usos tradicionales más frecuentes se encuentran:
- Cólicos del lactante: llanto intenso y prolongado en un bebé sano, habitualmente al final del día, que se asocia a gases y malestar abdominal. Muchas familias recurren al té de anís como “remedio natural” para calmarlos.
- Gases y distensión abdominal: se cree que el anís ayuda a expulsar los gases, reduciendo la sensación de hinchazón.
- Mejorar la digestión: algunas tradiciones populares recomiendan el té de anís cuando el bebé “tiene el estómago pesado” o regurgita con frecuencia.
- Calmar el llanto: no siempre está claro si el llanto procede de cólicos u otras causas; aun así, se ofrecen infusiones en un intento de consolar o “relajar” al bebé.
Aunque estos usos son muy extendidos, es fundamental preguntarse si realmente son eficaces y, sobre todo, si son seguros en una etapa tan delicada como la lactancia.
¿Es seguro el té de anís para los bebés?
La seguridad del té de anís en lactantes es una de las mayores preocupaciones de pediatras y organismos de salud pública. La mayoría de sociedades científicas coinciden en varios puntos clave:
- No se recomiendan infusiones en menores de 6 meses, ni de anís ni de ninguna otra planta, salvo indicación médica muy específica.
- La leche materna o la fórmula son el único alimento y bebida necesarios en los primeros 6 meses de vida. Cualquier otro líquido puede desplazar tomas de leche y afectar al aporte nutricional.
- Existen reportes de efectos adversos relacionados con el consumo de anís, especialmente cuando hay confusión con especies de anís estrellado no comestible o cuando se administra en cantidades elevadas.
En resumen, aunque el té de anís tenga reputación de remedio suave y natural, no es inocuo en lactantes y puede conllevar riesgos importantes, sobre todo si se usa sin supervisión médica.
Riesgos y efectos secundarios del té de anís en lactantes
Los riesgos asociados al té de anís en bebés dependen del tipo de anís, la cantidad administrada, la frecuencia y la edad del niño. Algunos de los principales efectos adversos descritos incluyen:
- Riesgos neurológicos: se han documentado casos de convulsiones, irritabilidad extrema, movimientos anormales de ojos y extremidades y somnolencia excesiva, especialmente relacionados con anís estrellado contaminado o mal identificado.
- Problemas digestivos: en lugar de aliviar los cólicos, una dosis excesiva de infusiones puede irritar el estómago del bebé o alterar su digestión normal.
- Reacciones alérgicas: aunque no son muy frecuentes, pueden aparecer erupciones cutáneas, enrojecimiento, vómitos o dificultad para respirar.
- Desplazamiento de la leche materna o la fórmula: dar infusiones entre tomas reduce el hambre del bebé y, con ello, su consumo de leche, lo que puede afectar su crecimiento y estado de hidratación.
- Riesgo de contaminación: las plantas a granel o de procedencia dudosa pueden contener otros vegetales, restos de pesticidas, hongos o metales pesados.
La inmadurez del hígado, riñones y sistema nervioso del lactante hace que sustancias aparentemente inocuas en adultos puedan resultar peligrosas en bebés. Por ello, la recomendación actual es evitar este tipo de remedios sin supervisión profesional.
¿Ayuda realmente el té de anís a los cólicos del lactante?
A nivel científico, la evidencia sobre la eficacia del té de anís para tratar los cólicos del lactante es limitada y de baja calidad. La mayoría de estudios existentes son antiguos, con pocos participantes y metodologías poco rigurosas.
Además, los cólicos del lactante suelen ser un proceso autolimitado: aparecen alrededor de las 2–3 semanas de vida, alcanzan su máximo entre las 6–8 semanas y tienden a mejorar de forma espontánea hacia los 3–4 meses. Esto significa que, incluso sin tratamientos específicos, los cólicos suelen resolverse con el tiempo.
En muchos casos, la percepción de mejoría después de dar té de anís puede deberse a la evolución natural del cuadro, al simple paso del tiempo o a cambios en la forma de cuidar y calmar al bebé (más contacto piel con piel, porteo, movimientos suaves, etc.).
Por todo ello, la mayoría de guías pediátricas no recomiendan el uso rutinario de infusiones, incluidos los tés de anís, como tratamiento para los cólicos del lactante.
Recomendaciones oficiales sobre infusiones en bebés
Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), sociedades de pediatría y comités de lactancia ofrecen pautas claras respecto a la alimentación en los primeros meses de vida:
- Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, sin agua, infusiones, zumos ni otros líquidos adicionales.
- En caso de no poder dar pecho, uso de fórmulas infantiles adecuadas a la edad como única fuente de alimento y bebida.
- No introducir alimentos ni bebidas “complementarias” (incluidas plantas medicinales) antes de los 6 meses, salvo indicación médica clara.
- Consultar siempre al pediatra antes de ofrecer cualquier producto de herbolario o de “medicina natural” a un bebé.
Estas recomendaciones se basan en la mejor evidencia disponible para proteger la salud y el desarrollo del lactante, minimizando riesgos innecesarios.
Alternativas seguras para aliviar cólicos y gases en lactantes
Si tu bebé tiene cólicos, llora con frecuencia o parece tener molestias por gases, existen estrategias respaldadas por los especialistas que pueden ayudar sin necesidad de recurrir al té de anís u otras infusiones. Algunas de las más utilizadas son:
- Revisión de la técnica de lactancia: un agarre inadecuado al pecho o una tetina poco adecuada en el biberón puede hacer que el bebé trague más aire. Un asesor de lactancia o el pediatra pueden ayudarte a mejorar la postura y el enganche.
- Pausas para eructar: durante y después de las tomas, sostén al bebé en posición vertical y favorece la expulsión de gases con suaves palmadas en la espalda.
- Posturas que alivian: llevar al bebé en brazos boca abajo sobre tu antebrazo, o colocarlo sobre tu pecho en posición vertical, puede disminuir la sensación de malestar abdominal.
- Contacto piel con piel y porteo: el contacto cercano, el balanceo suave y el movimiento constante en portabebés ergonómicos pueden calmar el llanto y mejorar el confort del bebé.
- Masajes abdominales suaves: con movimientos circulares en la tripa en sentido de las agujas del reloj, siempre con delicadeza y respetando la tolerancia del niño.
- Ambiente tranquilo: reducir estímulos (luces fuertes, ruidos intensos, exceso de visitantes) puede ayudar a que el bebé se relaje y llore menos.
En algunos casos concretos, el pediatra puede valorar otros abordajes, como cambiar de fórmula en bebés alimentados con biberón o descartar alergias o intolerancias. Nunca conviene hacer cambios drásticos en la dieta del bebé o de la madre lactante sin orientación profesional.
¿Y si el pediatra autoriza una infusión?
Existen situaciones muy específicas en las que un profesional de la salud podría valorar el uso puntual de una infusión suave, siempre con un cálculo riguroso de la dosis y observando la respuesta del bebé. Si esto ocurre, es importante seguir cuidadosamente sus indicaciones.
- No ofrecer la infusión por iniciativa propia, aunque “a otros bebés les haya ido bien”.
- Confirmar el tipo exacto de planta y su procedencia, evitando mezclas o productos de baja calidad.
- Respetar de forma estricta la cantidad y la frecuencia indicadas por el profesional.
- Suspender el uso y consultar de inmediato si aparecen somnolencia excesiva, irritabilidad, movimientos anómalos, vómitos, diarrea o erupciones.
Aun así, la tendencia actual de la pediatría es priorizar medidas no farmacológicas y evitar, en la medida de lo posible, el uso de plantas medicinales en menores de 6 meses.
El papel de la lactancia materna en los cólicos
La lactancia materna exclusiva no solo aporta todos los nutrientes necesarios, sino que también protege frente a infecciones y puede reducir la intensidad de los cólicos en algunos bebés. La succión al pecho, el contacto físico y el calor corporal ofrecen consuelo y seguridad.
En ocasiones se relacionan los cólicos con la alimentación de la madre. Aunque la evidencia no siempre es concluyente, algunos bebés parecen reaccionar a ciertos alimentos muy flatulentos o irritantes en la dieta materna. Cualquier cambio en la alimentación de la madre debe hacerse de forma razonable, evitando restricciones extremas y, si es posible, con la guía de un profesional de la salud.
En todo caso, el recurso principal para un lactante de pocos meses seguirá siendo la propia leche (materna o fórmula) y no las infusiones de hierbas, incluido el té de anís.
Cuándo acudir al pediatra
Aunque los cólicos del lactante suelen ser benignos, es importante vigilar ciertos signos de alarma. Debes consultar con tu pediatra si observas:
- Llanto inconsolable durante muchas horas que no mejora con ninguna medida.
- Fiebre, vómitos repetidos, rechazo a las tomas o decaimiento.
- Heces con sangre, muy líquidas o de color inusual.
- Distensión abdominal marcada, abdomen muy duro o doloroso al tacto.
- Cambios bruscos en el comportamiento del bebé (somnolencia extrema, irritabilidad intensa, movimientos anormales).
En estas circunstancias, no conviene recurrir a remedios caseros como el té de anís sin una valoración médica previa. El profesional podrá determinar si se trata de cólicos comunes o si es necesario realizar pruebas adicionales.
Conclusiones: ¿debo dar té de anís a mi bebé?
Aunque el té de anís se haya utilizado durante generaciones para aliviar los cólicos y gases en lactantes, la evidencia actual sugiere que sus posibles beneficios no superan los riesgos potenciales. En menores de 6 meses, las infusiones de hierbas, incluido el anís, no se recomiendan de forma general.
La mejor estrategia para cuidar la salud digestiva del bebé es seguir las recomendaciones de lactancia exclusiva, prestar atención a la técnica de alimentación, favorecer el contacto y el consuelo físico, y acudir al pediatra si el llanto o las molestias son muy intensas o persistentes.
Antes de ofrecer té de anís o cualquier otro remedio “natural” a tu hijo, consulta siempre con un profesional de la salud. La etapa de lactancia es un período especialmente sensible, y lo que parece un gesto inocente puede resultar inadecuado o incluso peligroso. Informarse bien y apoyarse en fuentes fiables es la mejor inversión en bienestar y tranquilidad para toda la familia.


