Técnicas de duck dive para pasar olas como un surfista avanzado
Aprende paso a paso las mejores técnicas de duck dive para pasar olas con eficiencia, ahorrar energía y surfear con más seguridad. Guía completa para surfistas.

Dominar el duck dive (o clavado de pato) es una de las habilidades más importantes para cualquier surfista que quiera enfrentarse a olas con fuerza y consistencia. Saber hundir correctamente la tabla para pasar por debajo de la espuma o de la pared de la ola te ahorra energía, te mantiene en la posición correcta del pico y, sobre todo, te permite surfear con más seguridad y confianza.
En este artículo aprenderás qué es exactamente el duck dive, en qué se diferencia de otras técnicas para pasar olas, los pasos detallados para ejecutarlo bien y los errores más frecuentes que debes evitar. También veremos ejercicios para practicarlo y cómo adaptarlo a distintos tipos de tabla y condiciones de mar.
¿Qué es el duck dive y para qué sirve?
El duck dive es la maniobra que realizas con tu tabla para hundirte por debajo de una ola que se aproxima, de forma que la ola pase por encima de ti mientras tú sales por detrás con el menor esfuerzo posible. Su objetivo principal es evitar que la ola te saque hacia la orilla y mantener la línea de remada hacia el pico.
Cuando haces un duck dive correcto:
- Aprovechas la fuerza de la ola para ayudarte a salir por detrás en lugar de luchar contra ella.
- Ahorras energía que luego podrás usar para remar más fuerte y surfear más olas.
- Reducirás el impacto de la espuma sobre tu cuerpo y tu tabla.
- Evitas perder la tabla y generar situaciones de riesgo para otros surfistas.
Es una técnica especialmente importante en shortboards y tablas de poco volumen, donde hundir la tabla es más viable. Con tablas más grandes se usan variantes o técnicas alternativas, como el turtle roll.
Prerequisitos para hacer un buen duck dive
Antes de centrarse en los detalles, es fundamental asegurarse de que tienes algunos aspectos básicos bajo control. Un buen duck dive no es solo fuerza; también implica timing, posición y técnica.
- Confianza bajo el agua: sentirte cómodo aguantando la respiración y abriendo los ojos bajo el agua ayuda mucho a orientarte durante la maniobra.
- Buena remada: cuanto mejor sea tu remada, más velocidad tendrás al acercarte a la ola y más fácil será atravesarla.
- Elección de tabla: con tablas muy voluminosas, el duck dive completo es casi imposible. En esos casos trabajarás variantes, no la técnica clásica.
- Condición física básica: fuerza en brazos, hombros y core para empujar y controlar el cuerpo durante el hundimiento.
Pasos básicos de la técnica de duck dive
Un buen duck dive se puede descomponer en fases. Cada una tiene su importancia, y pequeñas mejoras en cada paso marcan una gran diferencia en el resultado final.
1. Lectura de la ola y preparación
Todo empieza antes de hundirte. Debes evaluar el tipo de ola que se aproxima y en qué momento realizarás la maniobra.
- Identifica la ola: no es lo mismo una pared que aún no rompe, una ola ya rota (espuma) o una sección muy vertical que va a cerrar.
- Aumenta la velocidad: en los últimos metros antes de la ola, rema más fuerte. Esa inercia te ayuda a atravesarla.
- Decide el punto de entrada: lo ideal es iniciar el duck dive unos 1–2 metros antes de que la ola te alcance, para estar ya bajo el agua cuando llegue el impacto.
2. Posición de manos y cuerpo sobre la tabla
Al acercarte a la ola, deja de remar y prepárate para hundir la tabla.
- Manos: coloca ambas manos sobre los rails (bordes) cerca de la punta de la tabla, aproximadamente a unos 20–30 cm del nose, con los brazos firmes.
- Pecho y cabeza: adelanta el peso del cuerpo hacia la parte delantera para facilitar que el nose se hunda.
- Pies: uno o ambos pies se colocan sobre la parte trasera de la tabla para ayudar a hundir el tail en el momento adecuado.
Evita sujetar sólo la punta con las manos demasiado juntas; perderás estabilidad y control.
3. Hundir el nose de la tabla
Este es el primer movimiento clave: necesitas clavar la punta de la tabla por debajo de la superficie del agua.
- Empuje hacia abajo: con los brazos estirados, empuja con firmeza hacia abajo y ligeramente hacia delante, usando el peso de tu torso.
- Ángulo de entrada: no apuntes totalmente hacia el fondo; busca un ángulo diagonal, como si bucearas hacia adelante, pero hacia abajo.
- Control de la profundidad: con olas pequeñas, bastará con unos pocos decímetros; con olas grandes, necesitarás ir más profundo para evitar la zona de mayor turbulencia.
Si únicamente empujas con los brazos sin adelantar el peso del cuerpo, el nose no se hundirá lo suficiente.
4. Hundir el tail con la rodilla o el pie
Una vez que la punta ya está bajo la superficie, debes hacer que toda la tabla pase por debajo. Para ello, entras en la segunda fase: hundir la parte trasera.
- Apoya la rodilla o el pie trasero: presiona con fuerza sobre el tail, manteniendo las manos firmes en los rails delanteros.
- Genera un movimiento de palanca: la idea es usar tu cuerpo como una palanca para que la tabla quede casi paralela al fondo bajo el agua.
- Cuerpo alineado: mantén el cuerpo pegado a la tabla, sin separar demasiado el pecho de la tabla para no perder control.
Este momento suele coincidir con el impacto máximo de la ola. Si el timing es correcto, notarás cómo la ola pasa por encima mientras tú te encuentras bajo ella.
5. Acompañar el paso de la ola bajo el agua
Cuando la ola pasa encima, tu objetivo es ofrecer la menor resistencia posible y aprovechar su movimiento.
- Cuerpo relajado pero firme: no luches contra la ola; deja que pase, pero mantén la tabla controlada con ambos brazos.
- Mira ligeramente hacia delante: esto te ayuda a mantener la orientación y preparar la salida.
- No sueltes la tabla: soltarla genera peligro para ti y para otros surfistas, y te hará retroceder hacia la orilla.
Este tramo suele durar apenas uno o dos segundos, pero un buen control marca la diferencia entre salir adelante o ser arrastrado hacia atrás.
6. Salida y recuperación de la posición de remada
Después de que la ola haya pasado, necesitas volver a la superficie de forma fluida para retomar la remada.
- Empuje hacia arriba: usa los brazos para ayudar a la tabla a subir, mientras dejas de presionar con la rodilla o el pie en el tail.
- Deslízate hacia la superficie: permite que la flotabilidad natural de la tabla te lleve hacia arriba.
- Retoma la remada rápido: tan pronto como estés de nuevo en la superficie, acomódate en la posición de remada y sigue avanzando hacia el pico.
Un error común es relajarse demasiado tras el duck dive y dejar de remar. Si haces esto, muchas veces la siguiente sección de la serie te alcanzará desprevenido.
Adaptaciones según el tipo de ola
No todas las olas son iguales, y tu duck dive debe adaptarse a las condiciones. La clave es aprender a leer el mar y ajustar profundidad, timing y fuerza.
Duck dive en olas que aún no rompen
Cuando la ola todavía es una pared que no ha roto, la turbulencia bajo el agua suele ser menor, pero la fuerza hacia delante es más intensa.
- Entra un poco antes: inicia el duck dive antes de que la sección se vuelva demasiado vertical.
- Menos profundidad extrema: normalmente no necesitas ir tan profundo como con una espuma pesada, pero debes apuntar bien el ángulo para salir justo detrás de la pared.
- Aprovecha la energía: a veces, si el ángulo es correcto, la ola te “empuja” por debajo y te saca unos metros más adelante.
Duck dive en olas ya rotas (espuma)
La espuma suele tener más turbulencia y tiende a arrastrarte hacia atrás. Aquí la profundidad es crucial.
- Mayor profundidad: intenta pasar por debajo de la zona de espuma más densa; esto puede significar ir bastante más profundo.
- Entrar justo antes del impacto: si entras demasiado pronto, subirás a la superficie antes de que pase lo más fuerte de la espuma.
- Cuerpo compacto: mantén todo cerca de la tabla; cuanto más compacto, menos arrastre sufrirás.
Duck dive en series grandes y potentes
Con olas grandes, la técnica debe ser aún más precisa. Aquí, el error se paga caro en forma de revolcones largos y pérdida de posición.
- Compromiso total: no dudes a medio camino. Una decisión a medias suele terminar en wipeout.
- Profundidad y ángulo: apunta más profundo y mantén la tabla bien firme para evitar que la ola la saque de tus manos.
- Planifica la serie: a veces, es mejor aguantar en el inside y dejar pasar una serie antes de intentar avanzar.
Errores comunes en el duck dive
Identificar los errores típicos es una forma rápida de mejorar tu técnica. Muchos surfistas creen que tienen mal duck dive por falta de fuerza, cuando en realidad se trata de mal timing o mala posición.
- Entrar demasiado tarde: si empiezas el duck dive cuando la ola ya está encima, apenas tendrás tiempo de hundirte.
- No hundir lo suficiente el nose: causa que la tabla se quede casi en la superficie y la ola te empuje hacia atrás.
- Olvidar hundir el tail: si sólo hincas la punta y no presionas la parte trasera, la tabla quedará en un ángulo incómodo y no pasarás limpiamente por debajo.
- Soltar la tabla bajo presión: muy peligroso en zonas concurridas y señal de que debes trabajar tu confianza y técnica.
- Flotar demasiado pronto: subir a la superficie antes de que termine de pasar la ola te expone a la parte más turbulenta.
Cómo practicar y mejorar tu duck dive
Como cualquier habilidad en el surf, el duck dive mejora con la práctica consciente. No basta con repetir el movimiento; conviene entrenar con intención y prestar atención a los detalles.
Ejercicios en el agua
- Repeticiones en espumas pequeñas: busca días con olas pequeñas o medianas y practica duck dives en la zona de espuma, sin la presión de una serie grande.
- Enfoque en una sola fase: dedica varias olas sólo a trabajar el hundimiento del nose; luego, varias olas sólo al hundimiento del tail, y así sucesivamente.
- Práctica en zona profunda: en zonas sin rompiente puedes practicar simplemente hundir la tabla y salir, enfocándote en la sensación de profundidad y flotabilidad.
Ejercicios fuera del agua
- Entrenamiento de core y hombros: planchas, flexiones y ejercicios de estabilidad mejoran tu capacidad de empuje y control del cuerpo.
- Simulación en la arena: coloca la tabla sobre la arena y practica la posición de manos, traslado de peso y movimiento de rodilla o pie sobre el tail.
- Trabajo de respiración: ejercicios de apnea suave y control de la respiración aumentan tu tranquilidad bajo el agua.
Duck dive según el tipo de tabla
La cantidad de volumen, el largo y el tipo de tabla condicionan cuánto y cómo podrás hundirla. No es lo mismo hacer duck dive con un shortboard que con una tabla evolutiva o un mini-malibu.
Shortboards y tablas de poco volumen
Son las tablas ideales para el duck dive clásico.
- Mayor facilidad para hundir: requieren menos fuerza para clavar el nose y llevar la tabla bajo el agua.
- Mejor maniobrabilidad: te permiten ajustar mejor el ángulo y la profundidad durante la maniobra.
- Enfoque en el timing: justo porque son más manejables, es crucial que tu timing sea preciso para aprovechar al máximo su potencial.
Tablas intermedias (fish, híbridas, evolutivas cortas)
Con estas tablas, el duck dive sigue siendo posible, pero exigirá más técnica y uso del cuerpo como palanca.
- Más presión en tail: necesitarás usar con fuerza la rodilla o el pie trasero.
- Profundidad moderada: probablemente no llegarás tan profundo como con un shortboard, pero sí lo suficiente para atravesar la ola de forma efectiva.
- Adaptación a cada modelo: prueba diferentes posiciones de manos y pies hasta encontrar el punto de equilibrio óptimo.
Tablas voluminosas y longboards
Con longboards o tablas muy voluminosas, el duck dive clásico es casi imposible porque la flotabilidad es demasiado alta. En estos casos se utilizan alternativas:
- Turtle roll: girar la tabla boca abajo y pasar por debajo de la ola sujetando los rails.
- Medio duck dive: hundir sólo parcialmente el nose y dejar que el cuerpo pase un poco más profundo, pero aceptando que habrá más arrastre.
- Elección de canal o zona de menos impacto: con tablas grandes, la estrategia de posicionamiento en el pico es aún más importante.
Seguridad al practicar duck dive
Aunque el duck dive es una herramienta para moverte con mayor seguridad en el line up, también implica ciertos riesgos si se hace sin control o sin respetar a otros surfistas.
- No sueltes la tabla: puede golpear a otras personas o a ti mismo al salir disparada por la fuerza de la ola.
- Respeta la prioridad: si alguien viene surfeando la ola, evita cruzarte en su trayectoria intentando un duck dive tarde.
- Calcula tu nivel: no intentes duck dives en olas grandes muy por encima de tu nivel; es mejor progresar poco a poco.
- Protege la cabeza: si pierdes el control, usa los brazos para proteger tu cabeza de posibles golpes con la tabla o el fondo.
Consejos finales para dominar el duck dive
Aprender a hacer un duck dive sólido no sucede en un solo día, pero con práctica constante y atención a los detalles, se convierte en un gesto casi automático que transforma tu experiencia en el agua.
- Observa a surfistas experimentados: fíjate en el momento exacto en que empiezan la maniobra y cómo salen por detrás de la ola.
- Analiza tus sensaciones: después de cada sesión, pregúntate en qué tipo de olas tuviste más problemas al hacer duck dive.
- Progresa gradualmente: aumenta el tamaño y la potencia de las olas en las que practicas conforme te sientas más seguro.
- No te obsesiones con la fuerza: céntrate en el timing, el ángulo y la técnica; la fuerza sólo complementa una buena ejecución.
Con un duck dive bien aprendido, el camino hacia el pico se vuelve mucho más fluido, tus sesiones serán menos agotadoras y podrás aprovechar mejor cada serie de olas. Invertir tiempo en perfeccionar esta técnica es invertir en tu evolución como surfista.


