Absorción intestinal de ácido fólico: mecanismos, factores que la afectan y recomendaciones prácticas
Descubre cómo se produce la absorción intestinal de ácido fólico, qué factores la favorecen o dificultan y cómo optimizar tu ingesta de folatos para prevenir deficiencias y proteger la salud.

La absorción intestinal de ácido fólico es un proceso clave para mantener un adecuado estado nutricional y prevenir alteraciones en la síntesis de ADN, en la formación de glóbulos rojos y en el desarrollo embrionario. Comprender cómo se absorbe este nutriente, qué factores la favorecen o la dificultan y cuáles son las mejores prácticas dietéticas permite optimizar su aprovechamiento y reducir el riesgo de deficiencia.
¿Qué es el ácido fólico y en qué se diferencia del folato?
El término folato se utiliza para describir las formas naturales de vitamina B9 presentes en los alimentos, mientras que el ácido fólico es la forma sintética y más estable, utilizada en suplementos y en alimentos fortificados. En el organismo, ambas formas se transforman en derivados activos como el tetrahidrofolato, necesarios para múltiples reacciones metabólicas.
Los folatos naturales se encuentran habitualmente como poliglutamatos, es decir, con varias moléculas de glutamato unidas en cadena. El ácido fólico sintético, en cambio, suele presentarse como monoglutamato. Esta diferencia estructural es importante, ya que condiciona los pasos que el intestino debe realizar para absorber la vitamina.
Recorrido del ácido fólico desde la ingesta hasta la absorción
Tras la ingestión, el ácido fólico y los folatos pasan primero por el estómago, donde el pH ácido y las enzimas gástricas contribuyen a liberar la vitamina de la matriz alimentaria. Posteriormente, el quimo pasa al intestino delgado, principalmente al duodeno y yeyuno proximal, que son las zonas donde se produce la mayor parte de la absorción.
En esta región intestinal, se concentran transportadores específicos para el folato, así como enzimas que transforman las formas poliglutamato más complejas en monoglutamatos absorbibles. El resultado final es el paso del folato a través de los enterocitos hacia la circulación portal, para su posterior llegada al hígado y otros tejidos.
Mecanismos de absorción intestinal de ácido fólico
La absorción del ácido fólico se realiza fundamentalmente mediante transporte activo mediado por proteínas específicas en la membrana de los enterocitos. Entre los principales transportadores de folato se encuentran:
- Transportador de folato reducido (RFC): participa en el ingreso de folatos reducidos hacia el interior de las células intestinales, especialmente a pH cercano a la neutralidad.
- Transportadores de folato acoplados a protones (PCFT): son especialmente relevantes en el intestino delgado proximal, donde el pH ligeramente ácido favorece su actividad. Constituyen uno de los mecanismos más importantes para la absorción dietética de folato.
- Receptores de folato: aunque tienen un papel más destacado en otros tejidos, también pueden contribuir de forma limitada a la captación intestinal.
En el caso de los folatos naturales poliglutamato, antes de su transporte es necesaria la acción de enzimas denominadas γ-glutamil hidrolasas o folato conjugasa, que eliminan los residuos de glutamato extras y generan monoglutamatos. El ácido fólico sintético, al estar ya en forma de monoglutamato, evita este paso previo, por lo que su absorción suele ser más eficiente.
Transformaciones intracelulares y paso a la circulación
Una vez dentro de los enterocitos, el ácido fólico y los folatos sufren procesos de reducción y metilación, dando lugar principalmente a 5-metiltetrahidrofolato, que es la forma que se libera hacia la circulación portal. Desde allí, el hígado capta una fracción significativa para su almacenamiento y distribución controlada al resto del organismo.
Estas transformaciones son esenciales, porque el organismo utiliza sobre todo formas reducidas y metiladas para sus funciones metabólicas, mientras que el ácido fólico sintético debe convertirse en estos derivados activos para integrarse adecuadamente en las rutas bioquímicas.
Factores que favorecen la absorción intestinal de ácido fólico
Existen diversos factores dietéticos y fisiológicos que pueden aumentar la eficiencia de la absorción intestinal de ácido fólico y folatos:
- Integridad de la mucosa intestinal: un epitelio intestinal sano, con vellosidades bien desarrolladas, permite una mayor superficie de absorción y una adecuada expresión de los transportadores de folato.
- Buen estado nutricional general: niveles adecuados de otras vitaminas del complejo B, así como de hierro y proteínas, suelen correlacionarse con un mejor funcionamiento intestinal y metabólico.
- Presencia de alimentos fortificados y suplementos: el ácido fólico sintético, por su estabilidad y forma química, se absorbe con mayor eficiencia que muchos folatos naturales. Por ello, la ingesta de alimentos enriquecidos o suplementos puede elevar de manera significativa las reservas de folato.
- pH óptimo en el intestino delgado: un pH ligeramente ácido en el duodeno y yeyuno proximal favorece la actividad del transportador de folato acoplado a protones, lo que mejora la captación de folato.
- Cocción adecuada de los alimentos: métodos de cocción suaves, como el vapor o tiempos cortos de hervido, ayudan a conservar una mayor proporción de folatos en los vegetales, aumentando así la cantidad disponible para absorber.
Factores que dificultan la absorción de ácido fólico
La absorción intestinal de ácido fólico puede verse comprometida por múltiples factores que conviene identificar para prevenir estados de deficiencia.
Enfermedades intestinales y cirugía
Patologías que dañan la mucosa del intestino delgado, como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn o la colitis asociada a afectación del intestino delgado, pueden reducir de forma importante la superficie disponible para la absorción. De igual manera, las resecciones quirúrgicas extensas y el síndrome de intestino corto disminuyen la capacidad de absorción global, incluyendo la de folatos.
Fármacos que interfieren con el folato
Algunos medicamentos interfieren directamente en la absorción o el metabolismo del ácido fólico. Destacan:
- Metotrexato y otros antifolatos: compiten con el folato por los transportadores y las enzimas involucradas en su metabolismo.
- Anticonvulsivantes (como fenitoína o fenobarbital): pueden reducir las concentraciones séricas de folato mediante diversos mecanismos, incluyendo alteraciones en la absorción y en el metabolismo hepático.
- Trimetoprim-sulfametoxazol y otros antibióticos: interfieren parcialmente con el metabolismo de folatos, tanto en el huésped como en la microbiota intestinal.
Alcohol y hábitos de vida
El consumo crónico de alcohol se asocia con una menor absorción intestinal de folato y un aumento de sus pérdidas, tanto por el deterioro de la mucosa intestinal como por alteraciones hepáticas. Además, dietas pobres en frutas y verduras frescas y el tabaquismo se relacionan con menores niveles de folato en sangre.
Interacciones con otros nutrientes
Deficiencias concomitantes de otras vitaminas, especialmente vitamina B12, pueden alterar el aprovechamiento metabólico del folato, generando un fenómeno conocido como “atrapamiento de folato” en ciertas formas menos utilizables. Aunque esto afecta más al metabolismo posterior que a la absorción en sí, tiene repercusión práctica en el estado funcional de la vitamina.
Alimentos ricos en folatos y su biodisponibilidad
Los folatos se encuentran en una amplia variedad de alimentos, aunque su concentración y su biodisponibilidad varían según el tipo de alimento y el método de preparación.
- Verduras de hoja verde: espinaca, acelga, lechuga, rúcula, brócoli y coles son fuentes destacadas de folatos.
- Legumbres: lentejas, garbanzos, frijoles y guisantes aportan cantidades significativas de vitamina B9.
- Frutas cítricas y otras frutas: naranja, mandarina, limón, kiwi, fresas y plátano contienen folatos en menor proporción, pero contribuyen al total diario.
- Frutos secos y semillas: almendras, nueces y semillas de girasol son buenas fuentes complementarias.
- Alimentos fortificados: harinas, cereales para desayuno y algunos productos de panadería se enriquecen con ácido fólico sintético para aumentar la ingesta poblacional.
En general, el ácido fólico sintético presenta una biodisponibilidad superior en comparación con los folatos naturales, especialmente cuando se consume en ayunas. No obstante, una alimentación variada y rica en vegetales frescos proporciona también otros nutrientes y compuestos bioactivos beneficiosos para la salud, por lo que ambos enfoques son complementarios.
Recomendaciones de ingesta y grupos de riesgo
Las recomendaciones de ingesta de folato suelen expresarse en equivalentes de folato dietético, considerando que el ácido fólico sintético se absorbe con mayor eficiencia que el folato natural de los alimentos. Diversas guías internacionales sitúan la recomendación para adultos alrededor de los 400 microgramos de equivalentes de folato dietético al día, aunque las necesidades específicas pueden variar según el país y la autoridad sanitaria.
Existen grupos de población con requerimientos aumentados o con mayor riesgo de deficiencia:
- Mujeres en edad fértil y embarazadas: la suplementación con ácido fólico antes de la concepción y durante el primer trimestre del embarazo reduce de forma significativa el riesgo de defectos del tubo neural en el feto. En muchos casos, se recomiendan suplementos diarios de 400 a 800 microgramos de ácido fólico.
- Personas con enfermedades intestinales crónicas: pueden necesitar seguimiento específico y, en ocasiones, suplementación, debido a la disminución de la absorción intestinal.
- Pacientes en tratamiento con fármacos antifolatos o anticonvulsivantes: suelen requerir un control estrecho del estado de folato y, en algunos casos, suplementos ajustados de acuerdo con el equipo médico.
- Personas con consumo elevado de alcohol: están en mayor riesgo de déficit por menor absorción y mayores pérdidas, por lo que es recomendable valorar su estado nutricional de forma periódica.
Estrategias para optimizar la absorción intestinal de ácido fólico
Para mejorar la absorción de ácido fólico y mantener niveles adecuados de folato, es útil tener en cuenta algunas pautas prácticas:
- Priorizar alimentos frescos y poco procesados: las verduras de hoja verde y las legumbres deben formar parte habitual de la dieta, procurando no someterlas a cocciones prolongadas para evitar pérdidas excesivas de folatos.
- Combinar fuentes naturales con alimentos fortificados: el uso de cereales y harinas enriquecidas con ácido fólico ayuda a asegurar la cobertura de las recomendaciones, especialmente en etapas de mayor demanda.
- Seguir las dosis y pautas de suplementación indicadas: en situaciones de embarazo, lactancia, enfermedades intestinales u otros casos especiales, el uso de suplementos debe ser supervisado por profesionales de la salud para ajustar la dosis y la duración.
- Reducir el consumo de alcohol y tabaco: minimizar estos hábitos contribuye no solo a una mejor absorción de folato, sino también a un estado de salud general más favorable.
- Consultar ante síntomas compatibles con deficiencia: fatiga, palidez, irritabilidad o alteraciones neurológicas pueden relacionarse con deficiencias de folato y otras vitaminas, por lo que un diagnóstico precoz es fundamental.
Consecuencias de una absorción inadecuada de ácido fólico
Una absorción intestinal insuficiente de ácido fólico, mantenida en el tiempo, puede conducir a deficiencia de folato. Entre las manifestaciones clínicas más relevantes se encuentran:
- Anemia megaloblástica: caracterizada por glóbulos rojos grandes y una producción ineficiente, que se traduce en cansancio, debilidad, palidez y taquicardia.
- Alteraciones en el embarazo: niveles bajos de folato se han asociado con defectos del tubo neural en el feto y otras complicaciones gestacionales.
- Elevación de homocisteína: un estado de folato insuficiente puede aumentar la homocisteína plasmática, un factor de riesgo asociado a enfermedades cardiovasculares.
- Trastornos cognitivos: aunque la relación no es exclusiva del folato, algunas investigaciones sugieren que niveles bajos pueden contribuir a deterioro cognitivo junto con otros factores nutricionales.
La detección temprana de estas alteraciones, junto con la corrección de la dieta y la consideración de suplementos cuando sea necesario, permite revertir muchas de las consecuencias negativas asociadas con la mala absorción de folato.
Conclusión
La absorción intestinal de ácido fólico es un proceso complejo que depende de la integridad del intestino, de la presencia de transportadores específicos y de múltiples factores dietéticos y farmacológicos. Las diferencias entre los folatos naturales y el ácido fólico sintético influyen tanto en la eficiencia de absorción como en las estrategias de prevención de la deficiencia.
Mantener una dieta variada, rica en verduras de hoja verde, legumbres, frutas y alimentos fortificados, junto con la suplementación adecuada en etapas de mayor demanda como el embarazo, constituye la base para asegurar un aporte óptimo de folato. La identificación de enfermedades intestinales, interacciones farmacológicas y hábitos de vida que puedan comprometer la absorción permite intervenir de forma temprana, protegiendo así funciones esenciales como la síntesis de ADN, la formación de glóbulos rojos y el desarrollo neurológico correcto.


